Investido copywriter.

Por fin para algunos.

El fin para algunos otros.

Pedro Sánchez ha logrado la investidura y formará el primer gobierno de coalición de nuestra democracia.

Tras la segunda votación, el líder socialista ha obtenido la mayoría simple -más síes que noes-, la más exigua de la historia.

No es que para acceder a trabajos y gobernar en el mundo de la redacción textos persuasivos haya necesariamente o sea imprescindible ser investido copywriter.

No.

Nunca lo ha sido.

De hecho los copywriters que integran las duplas y equipos creativos de las agencias de publicidad provienen de los ámbitos más diversos.

Por poner un ejemplo notorio a nivel internacional, Toni Segarra, uno de los más reconocidos y mejores copywriters de la historia de la Publicidad de nuestro país, proviene del campo de la Filología Hispánica. Entre sus aspiraciones de siempre una fue la de convertirse en escritor.

Vale, sí. Su pasión era escribir. Pero muchos otros provienen del Derecho, la Historia, el diseño…

Para trabajar de copywriter nunca, incido en lo de dentro de la agencia de publicidad, que yo sepa, nadie ha pedido nunca ningún tipo de titulación, licenciatura o grado. Claro que desconozco cómo está la cuestión en los últimos años.

A mí por lo menos, nunca. Ni si quiera me preguntaron si tenía alguna (que sí, por otro lado, en Ciencias de la Imagen).

Y mi intención aquí no es generar ningún tipo de debate. Y menos, agrio. Ni siquiera creo que tal exista en el mercado del actual copywriting web u online. Al menos por lo que yo leo y escucho, no lo percibo como tal.

Otra cosa es un gran desconocimiento del copy como profesional creativo.

Es más, estoy convencido de que muchos de los copywriters de nuevo cuño surgidos al amor de los principales gurús de la disciplina en ese entorno –Maïder, Javi, Nicolás, Rosa, Isra, etc.-, desconocen que este profesional de la escritura creativa, comercial, de escribir para vender y crear marca, escritura publicitaria en definitiva, existe desde que la Historia de la Publicidad a nivel mundial empieza a hacerse historia.

La retórica inflamada de este fin de semana, las durísimas críticas, insultos e incluso acusaciones de traición, no caben en en el mundo del copy freelance, el copywriting creativo o la escritura creativa.

Las quiebras de fidelidad o lealtad se deberán en todo caso a aquellos que dejan su profesión o actividad habitual y se reinventan como copywriters escuchando la llamada de un muy hipotético dinero fácil, el aprendizaje de fórmulas y plantillas, las cartas de ventas, el email marketing, Facebook Ads, Google Ads y todo lo que se deriva del marketing online. Palabras persuasivas y que enamoran, pero que confunden a muchos. Para mal de muchos.

Los que se quieren reinventar.

Los potenciales clientes, necesitados de profesionales serios y resolutivos.

En definitiva, el mercado.

Cabría aquí abrir, sí, el debate entre si el copywriter nace o se hace. Me reservo mi opinión para otro post.

Lo que sí tengo claro es que el aprendizaje, la trayectoria, la calidad y la visión del profesional del copywriting creativo obtenidos tras años de experiencia laboral en agencia de publicidad (¿la podríamos llamar formación conservadora?) no tiene nada que ver con los conocimientos y formaciones (¿formación progresista, quizá?) que se obtengan por otros medios.

Gurús online de la materia y academias surgidas ad hoc de los tiempos. Y dejo aquí constancia también que sé de lo que hablo en relación a los que llamo gurús, pues he cursado formaciones para complementar la mía y mi trayectoria profesional con varios de ellos.

Es decir, las ventajas derivadas de la elección de un profesional investido copywriter por el oficio de toda la vida que te ayude con tus textos y tu comunicación comercial, para mí, no tiene color.

Es obvio que soy parte interesada.

Seas del lado que seas, el voto en este caso lo tienes tú para decidir quién merece más ser investido copywriter para gobernar tus textos con confianza.

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