Yo, Cristina C.

Si eres más o menos de mi quinta o un apasionado del cine quizá la recuerdes.

Quizá la vieras cuando la estrenaron.

Como yo, en un cine de verano.

O en otra estación, da lo mismo. O en otro momento.

Si no, te cuento de qué va.

Yo, Cristina F.

Es una película de los ochenta que narra la historia de la caída en las drogas y su posterior lucha por salir de una adolescente alemana.

De su coqueteo inicial con drogas menores.

De su pasión por un apuesto joven de discoteca ya adicto.

De su interés romántico por él.

De su enamoramiento definitivo. De él y de las drogas que él consume.

Con cameo y canciones de David Bowie incluidas.

Un duro relato basado en hechos reales. La vida misma en un Berlín de finales de los setenta.

 

También de película y real como la vida misma es lo que estamos viendo en estos días en el gobierno de la Comunidad de Madrid. Con otra Cristina como protagonista: Cristina Cifuentes.

Otra universidad, no la de la vida como en film alemán.

Sí, la historia de su coqueteo con un Máster no Máster.

E igualmente, un retrato fiel de un problema que azota a una parte de nuestros representantes políticos y gobernantes.

La dependencia del poder.

Su afición extrema al mismo.

 

¿Aún no te has dado cuenta de lo que te están hablando estos dos personajes peliculeros?

 

Eso es, de la adicción.

Del poder de la adicción.

Y de la adicción al poder.

Dicen los que saben que una persona es adicta cuando no puede prescindir de un producto, sustancia o le resulta muy difícil hacerlo por motivos de dependencia psicológica o incluso fisiológica.

Y como tú bien sabes, las adicciones tienen la capacidad de cambiar por completo la vida de las personas que las padecen. Pero también para bien.

 

Es lo mismo que ocurre en tu negocio cuando te haces adicto al buen copywriting. Cambia por completo su vida. Tu marca, tu producto o tu servicio experimentan el poder que la escritura persuasiva ejerce sobre tus ventas.

Y tú, como las dos Cristinas, cada una en su enganche, no quieres ni puedes renunciar a sus efectos placenteros.

Por eso, si lo que te están pasando no te satisface o estás buscando nuevo dealer pásate por aquí.

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