28 años. Y 26 de experiencia.

Llevo un año de experiencias trabajando por cuenta propia como copy creativo.

Mis horarios.

Mi casa.

Mis llevar y recoger a mi hijo del cole.

Mis Facebook Ads.

Mi aprender a venderme.

Mi gestión de la incertidumbre.

Mis facturas.

Mis gastos.

Yo mi propio jefe.

No dependes de nadie, pero todo depende de ti.

 

Según cómo se mire, no descartaría empezar a hacerlo por cuenta ajena si la oportunidad, proyecto, marca, reto o circunstancia surgiera y aportara sentido a ambas partes.

Cuando con mis años y por causas ajenas a tu voluntad (para obtener más capital descapitalizan de talento la organización) sales de la órbita de una empresa, empieza otra harto compleja.

De hecho, supongo que he enviado CV de redactor creativo a agencias “tradicionales”, de social media, estudios de diseño, grupos hoteleros internacionales, multinacionales de productos de belleza, consultoras de marketing online, consultoras de experiencia de empleado… Digo supongo porque solo en 3 ocasiones han dado las gracias -o mejor, señales de vida- tras recibir mi solicitud (aunque fueran bots).

Puedo creer que mi perfil no encaje porque los clientes para los que he trabajado han ganado en ventas, no en premios, en Above, Below y Online;

porque mi nivel de inglés no es lo suficientemente alto como para un redacción bilingüe que nunca me han pedido;

porque mis conocimientos de redacción SEO on page no contienen la densidad óptima de palabras clave y long tail como para destacar en los primeros lugares de las búsquedas de redactores creativos freelance;

porque tengo página web y blog hechos por mí en WordPress con GeneratePress y Elementor;

porque no construyo una audiencia lo bastante buena en LinkedIn, ni hago networking, ni demuestro el mío ni comparto contenido de valor;

sencillamente porque hay otros más completos;

o quizá porque llevo 26 años trabajando en agencias nacionales y multinacionales de publicidad para todo tipo de clientes, en comunicación comercial, corporativa e interna.

 

Y leo:

séniores, (mejor dicho, séniors, pero la morfología correcta es la primera),

adaptabilidad,

reinventarse,

empleabilidad,

adquisición de nuevas habilidades y actitudes.

 

Y escucho:

falta de flexibilidad,

salario elevado,

escasa adaptación a lo digital,

reacios al cambio.

 

¿Acaso son tan tan pocos los que consideran que tantos profesionales como yo no podemos mostrarnos ya como personas interesadas en y ser capaces de asumir nuevos desafíos?

Profesionales que, en palabras que subscribo del Manifiesto Savia: “aportan acción desde la reflexión, valentía desde el sentido común, nuevas habilidades desde el conocimiento experto, frescura enriquecida con la experiencia, optimismo desde el realismo y creatividad desde la responsabilidad”.

 

En cualquier caso.

Tanto si necesitas un profesional de la redacción publicitaria que trabaje por cuenta propia. O lo propio de este post, sabes de alguna empresa que aspire y sepa disfrutar del retorno a lo que llaman mercado laboral de un profesional del tipo de aquellos que por experiencia mejor lo conocen, mira, pueden saber algo de mis 54 (28+26) años aquí.

Igual podemos sumar valor, experiencia y años.

El que sabe, Savia (perdón, Ricardo).

Uso de cookies

ppbarabino.com utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de la política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies