Cómeme el donut, Clancy Wiggum.

Le comentaba el otro día en directo en su Facebook Live a un -conocido- bloguero-profesional-formador-de-copywriting-web- que si para vender servicios de copy a través de internet no cabe seguir otra estrategia diferente que la que ahora se usa. Aquella que consiste en aportar (lo que los gurús del medio online llaman) contenido de valor mostrando las técnicas y/o recursos de copywriting que haya podido aprender en 25 años de profesión como creativo publicitario y además incluso en algunos casos, como traca final, venderles un curso para aprender escritura persuasiva.

(Ves, este es el mejor ejemplo de por qué no puedo enseñar nada. Y menos, a escribir. Pedazo de párrafo, frases larguísimas y una mínima pausa en forma de punto y seguido y 2 comas. Justo todo lo que te dicen que no debes hacer en un texto web).

Que de aquella manera es como se genera confianza cuando nadie te conoce en internet.

Que de aquella manera es como se genera autoridad. Y no mostrando tu portfolio de trabajos.

Que de aquella manera es como se genera visibilidad. Y no gastándote dinero en espacios publicitarios de los de Mountain View o Facebook Ads con un ROI casi nulo.

Que de aquella manera llamas la atención de Google y, más pronto que tarde, te hará caso y podrás aparecer en puestos destacados de su SERP.

Que de aquella manera obtendrás visitas. Y que después esas visitas, después de más contenido de valor, lead magnet, squeeze page y una dirección de email, se llamarán leads.

Y que también después de pasar por un funnel de ventas (yo lo llamaría The Funnel of love, ¿lo pillas?) igual hasta se convierten en tus clientes.

Pero, ¡qué curioso!

Al final una mayoría, en lugar de rentabilizar el tiempo que han empleado y poner en práctica todo lo que les hayan contado sobre la disciplina, va y termina contratando los servicios de un copywriter en lugar de escribirse ellos mismos sus textos.

En definitiva.

Pretender que te valoren, te reconozcan como autoridad y confíen en ti porque enseñas que puedes enseñar teorías y fórmulas de copywriting, en lugar de por tu carrera como profesional y por los trabajos que enseñas en los que demuestras de manera práctica (y a la vista de todo el mundo) esos conocimientos.

¿Impensable? ¿Incomprensible? ¿Surrealista?

Pues tan impensable, incomprensible y surrealista como me parece el éxito de Cómeme el donut.

Aunque como en el famoso tema viral, hay un trasfondo. No tan profundo como es el del empoderamiento femenino, eso sí. Que por lo que cuentan por ahí Glitch Gyals casi parece que habría que encuadrar el hit en el género de la canción protesta.

 

¿Generan confianza Glitch Gyals?

Dudo que no mucha.

Autoridad en la transmisión del mensaje, me cuesta creerlo.

Visibilidad, toda, eso sí.

Visitas, más de 3.529.947 visualizaciones en YouTube en el momento de escribir esta línea.

 

¿Qué debería haber detrás? Además de un anhelo de conseguir visibilidad, notoriedad y diferenciación fenomenales, debería latir en ambos casos un deseo sincero de empoderamiento personal del personal. No simplemente una elaborada (plausible o no) estrategia de marketing y venta (que como ya he dicho, en el caso del copywriting concluye casi siempre como concluye: en la contratación del profesional contrastado).

Porque las excelentes intenciones que se tienen de ayudar mediante la aportación de contenidos de valor, en muchos casos no alcanzan para conseguir los resultados profesionales necesarios para vender cuando alguien se pone delante de un papel en blanco para escribir y no se ha dedicado a ello profesionalmente.

Al final resulta más satisfactorio recurrir a un tercero que alivie mejor tus necesidades que hacerse algo uno mismo. Igual que sucede con «comer un donut».

A un profesional que sepa resolver los problemas de comunicación comercial de tu marca, producto o servicio para que vendas más.

Pero de verdad, ¿tan extravagante resulta hoy valerse de su conocimiento y experiencia no por sus conocimientos, sí por su trayectoria?

Bueno.

Pues si estás en la situación de necesitar a uno de la escritura persuasiva o del trabajo de copy de agencia de publicidad de siempre, echa un vistazo por esta web.

Y si necesitas un profesional de comer donuts, nada mejor que te acuerdes de Clancy Wiggum.

 

 

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