No es país para copywriters.

-«¿Qué es lo máximo que ha perdido al lanzar una moneda a cara o cruz?

– Elija.

– ¿Que elija?

– Sí.

– ¿Para qué?

– Solo elija.

– Bueno, necesito saber qué estamos eligiendo aquí.

– Usted tiene que elegir. Yo no puedo hacerlo por usted. Si no, no sería justo.

– No he apostado nada.

– Sí, lo ha hecho. Se ha apostado toda su vida. Solo que no lo sabía. ¿Sabe la fecha de esta moneda?

– No.

– 1958. Ha estado dando vueltas 22 años para llegar aquí. Y ahora está aquí. Todo se reduce a cara o cruz. Así que tiene que elegir.

– Mire, yo necesito saber qué está en juego.

– Todo.

– ¿Cómo es eso?

– Puede ganar todo. Elija.

– De acuerdo, cara, entonces.

(…)

– Bien hecho.

– No la ponga en su bolsillo, señor. No la ponga en su bolsillo. Es su moneda de la suerte.

– ¿Dónde quiere que la ponga?

– En cualquier lado menos en su bolsillo. O se mezclará con las otras monedas y se volverá una moneda más. Que es lo que es».

(Conversación entre Anton Chigurh y el gasolinero, «No es país para viejos»-Joel Coen, Ethan Coen-). 

 

 

Idealismo.

Materialismo

Nihilismo.

 

Los 3 protagonistas en la carrera profesional de un copy creativo.

 

Los mismos actores del film.

 

Perseguir un sueño.

 

Seguir un rastro y dar caza.

 

Golpes del destino que cambian radicalmente la vida.

 

¿El escenario? Un mundo que no se entiende la mayoría de las veces. En el que te puedes sentir sobrepasado. Del que cabe poco que esperar.

 

Por ejemplo no entiendes como cuando a día de hoy, gracias al marketing online, muchos consideran la del copywriter como una profesión nueva. Y según cuentan, también muy demandada por las empresas.

¿Profesión nueva?

Crear conceptos y redactar textos persuasivos con las palabras adecuadas en cada momento para conectar con un cliente es algo que se lleva haciendo desde los albores de la publicidad.

Otra cosa es que hasta hace poco los copywriters o simplemente copys (copies) habitaran casi exclusivamente en los departamentos creativos de las agencias. Y que para la gente en general fueran unos perfectos desconocidos hasta su aparición en Mad Men.

Con el auge de internet, los blogs y el marketing online, esta figura ha cobrado una relevancia importante también al margen del mundo publicitario. Pero muy a nuestro pesar, al de los copywriters, dejando de lado su papel como generador de ideas para convertirse más en un “manipulador” de palabras (en el primer sentido de la RAE del término).

Y lo que es peor para el profesional. A estas alturas, después de haber descubierto la importancia de contar con buenos textos y de utilizar bien las palabras para que una marca venda más fácilmente productos y servicios, este trabajo ni se valora ni se paga como es debido.

Cursos y más cursos de copywriting web (incluso yo he pasado por alguno), recursos gratuitos y estrategias de marketing y venta de infoproductos terminan por confundir al personal y travestir al profesional que empezó escribiendo hasta abandonar la esencia de su actividad para disfrazarse de profesional de la formación. Y por rebajar el valor de una profesión poniéndola a la altura de un curso online de unos cuantos euros.

Y tú, cliente, que estás deseando vender más, no estás para muchas películas.

Te encuentras en la necesidad de elegir al profesional adecuado.

Cara o cruz.

Elige.

Sí.

Apuesta por los copywriters de siempre. Que piensan y escriben.

Campañas. Anuncios. Webs, email y páginas de venta.

Con el tono de tu marca y su personalidad.

Para que tu potencial cliente te lea y te compre.

Puedes ganar todo.

ppbarabino.com

«Well done» (pronúnciese con voz en inglés de Javier Bardem).

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