Los cuentos de los hermanos Lehman.

Cual si fuera un espectáculo para todos los públicos pero de otros hermanos, los de la Warner, la quiebra de Lehman Brothers hace 10 años derivó en una de las mayores crisis de nuestra historia.

Lo triste es que no asistimos a ella casi todos, sino que la vivimos en primera fila sin que nadie nos invitara y pagando un precio muy alto por entrada: el peor batacazo económico global desde la II G.M. Toda una recesión a escala planetaria que aún hoy no ha escrito su punto final.

En España disminuye el bienestar de los ciudadanos,

sube de la tasa del umbral de la pobreza,

crecen las desigualdades sociales,

bajan los salarios,

se destruyen puestos de trabajo de manera salvaje,

crece la temporalidad laboral,

por enumerar algo.

Estamos ante una historia de pioneros, esas que tanto gustan a los americanos. De las muchas que han construido la de los EE.UU. Tres hermanos judíos alemanes sin nada -Henry, Emmanuel y Mayer- que emigran a USA para, nunca mejor dicho, hacer fortuna. Empezaron montando una tienda de materias primas e hicieron su primer dinero vendiendo algodón.

Una historia de deshumanización, de la pérdida de los valores éticos, morales y familiares de los abuelos.

El cuento del capitalismo más salvaje. Pronto se dieron cuenta de que el negocio no estaba en ese tipo de venta de materiales. Que la mejor materia prima para hacer dinero era el propio dinero. Que los primos serían otros.

Una historia de codicia, pelotazo, mal manejo del riesgo y quiebra de confianza.

Y que cual fábula de la lechera, tras tres generaciones, en septiembre de 2008 les llega el tropezón final (vamos, no lo he podido evitar, que se -nos- pegan la gran leche).

¿Sabías que en esos días ya no tenía nada ni de Lehman ni de brothers? El último de los hermanos Lehman murió a finales de los años 60 de siglo pasado.

A lo mío.

Cuando se trata de explicar quién eres, qué haces y por qué puedes ser importante para otros como profesional, emprendedor, PYME o marca, conectando con tu personalidad y proyectando tu posicionamiento, te podrá ser de gran ayuda -entre muchos otros profesionales- un copywriter en la construcción y comunicación comercial de ese relato, de tu historia o la de tu marca.

¿Guindos? Hay muchos de donde caerse en este tema. Pero si no quieres hipotecar subprime tu negocio conviene invertir en profesionales solventes. Y a mí no me cabe ninguna duda de que la redacción creativa puede ayudarte en el rescate de tu actividad.

Moraleja de Félix. M. Samaniego:

“No seas ambicioso de mejor y más próspera fortuna, que vivirás ansioso sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro, mira que ni el presente está seguro”.

 

 

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