Un rollo de 18 años y el cliente ideal.

Mes de julio.

“Mi abuela se va de vacaciones a la playa, tenemos la casa y la piscina para nosotros solos. Vente sobre las 11. Ya habrá salido”.

 

18 años recién cumplidos. Recién llegada a Madrid de USA, de “hacer el COU” allí.

 

Imagina.

 

Un año de intercambio en Estados Unidos, Nueva Orleans, casi 365 días fuera de casa de sus padres, Mardi Gras, High School, fiestas, el Prom, football players, cheerleaders…

 

Ana C.

 

Y de regreso, de vuelta a su ciudad natal, aterriza primero en Madrid para prepararse en una academia unos días y hacer la Selectividad aquí.

 

Donde vive además (un año de correspondencia postal), su último rollo del verano.

 

Y tú -yo- te las prometes tan felices. Te preparas tus vinilos (hablo de principios de los 80, no había CD aún), bañador, toalla, regalitos… Dispuesto a avanzar desde el punto en el que lo dejaste el último verano.

 

Y llegas a una urbanización del noroeste de Madrid. Las 11 am. Aparcas el coche. Entras a la finca. Subes hasta la puerta del piso que te han indicado.

 

Llamas al timbre.

Silencio.

Vuelves a llamar.

Esperas.

Más silencio.

Nada.

Esperas.

 

Bajas a la calle.

Dejas pasar 15 minutos.

¿Estará durmiendo todavía?

¿No estará en casa?

Preguntas al portero. No la ha visto salir.

 

Subes.

Llamas al timbre.

Silencio.

Vuelves a llamar.

Esperas.

Silencio.

Nada.

 

A la calle de nuevo.

Las 12 h.

Buscas una cabina (principios de los 80, recuerda. ¿Quién tiene teléfono móvil?)

Llamas.

No contesta.

Te preocupas.

 

Subes.

Llamas al timbre.

Silencio.

Vuelves a llamar.

Esperas.

Silencio ensordecedor.

Nada.

Esperas.

 

Preguntas al vecino de la puerta de al lado. Ni idea.

Te preocupas más.

Desesperas.

 

Hora y media después repites y… ¡oh sorpresa!

Su “dulce” voz al otro lado de la puerta te dice a voz en grito que te marches, que qué haces ahí, que por qué has venido, que estás molestando…

 

¿Pero si no parecía tan rara?

 

Bien.

 

Queda claro que esta chica mi cliente ideal no era. No.

 

También que quizá por sucesos como este me altera especialmente cuando pregunto, llamo, escribo emails, envío presupuestos o envío CV en respuesta a ofertas de empleo y no me contestan.

 

Y hablando del cliente ideal.

A quien solicita mis servicios de copywriting, mediante una primera fase de investigación, le ayudo a definir:

• cómo es el

• en qué lugar se enamoró de tu marca, producto o servicio

• a qué dedica el tiempo libre

• cómo piensa, siente y

cuál es el lenguaje y los mensajes a utilizar que necesitas para poder persuadirle con cualquier pieza de tu comunicación comercial.

Porque convéncete.

Tu marca, tu producto o tu servicio no interesa a nadie. No importa tanto lo que vendes sino a quién lo vendes. Las personas no compran un producto o servicio. Compran la transformación que en cada una de ellas pueda producir con el fin de que les facilite el conseguir una mejor versión de ellas mismas.

Y  sin información es imposible construir textos de calidad:

• los mejores textos están a nuestro alrededor, esperando que alguien los ponga negro sobre blanco

• hay que conocer el mercado en el que uno se mueve para encontrar la diferencia de nuestro producto, servicio o marca y empezar a redactar textos persuasivos

• sin investigación previa nunca habrá buenos resultados

 

¿Indagué yo lo suficiente con esta chica? A veces el corazón tiene razones que la razón no entiende.

En definitiva, que a quien solicita mis servicios de redacción, le ayudo a abrir las puertas de nuevos clientes.

Las vueltas que da la vida.

Uso de cookies

ppbarabino.com utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de la política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies